Educación: la crisis

Por Manuel Guzmán Hennessey, tomado de www.eltiempo.com

Si de lo que se trata es de empezar el año con esperanza, si de verdad creemos que este es el año en que, por fin, haremos el nuevo país, deberíamos empezar por la educación. No es posible una democracia sin un sistema educativo de alta calidad.

Y lo que demostraron las pruebas Pisa es que estamos mal. No alcanza este espacio para analizar los resultados, pero haber quedado en el puesto 62 de 65 es bastante elocuente. Y que las pruebas sean coordinadas por la Ocde es otro dato para tener en cuenta. Seguir creciendo en el PIB al 5 por ciento no es sostenible con una educación de mala calidad. Si nos fue tan mal en matemáticas, me pregunto cómo nos irá en el 2016 en ciencias y en el 2019 en lectura, teniendo en cuenta que la enseñanza de ciencias y humanidades no es precisamente lo mejor que tenemos.

No es simplemente un “campanazo de alerta”, como dijo la Ministra, sino la alerta misma. El país necesita asumir que estamos frente a una crisis en el sistema educativo que debemos enfrentar con un programa serio y de largo plazo. Los resultados de las Pisa no son una sorpresa, pues muchos expertos y estudios han planteado las diferentes aristas del problema. Si el 74 por ciento de nuestros jóvenes carecen de las habilidades matemáticas básicas para enfrentar el mundo de hoy, y nos falta creatividad, pensamiento crítico, formulación de juicios, resolución de problemas, comunicación, colaboración y competencia, eso es una crisis. Y grave. Y las crisis se enfrentan entre todos si del futuro de la sociedad se trata. Más allá de la coyuntura ministerial –parte de la crisis–, ha llegado la hora de que todos los sectores se sientan aludidos y reaccionemos como sociedad. Este debate debió darse en diciembre, pero quedó sepultado por las fiestas. Aquí lo resucito. ¿Un comité de sabios? ¿Una urgencia manifiesta? ¿Volver a pensar en el sistema desde el principio? Algo de todo ello debería emprenderse.

¿Computadores para educar? No. Educadores para educar, las máquinas no hablan, y también sabemos que la raíz del problema está en la manera como hemos decidido tratar a los educadores. Un país que quiera ser tenido como serio no puede seguir pagándoles tan mal a quienes forman a los niños para que construyan la nueva sociedad. Mucho menos una sociedad en trance de reconstruirse.

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Manuel Guzmán Hennessey